La Colección Archivos. Estudios de historia del movimiento obrero y la izquierda se propone la difusión de los avances que el campo temático está experimentando, en un multifacético análisis social, político, intelectual y cultural. Reúne textos surgidos de investigaciones de largo aliento, destacadas por la originalidad y la relevancia del problema que abordan, así como por la rigurosidad y el amplio relevamiento empírico con los que encaran esta tarea. La aspiración de la serie es aportar a un mayor conocimiento de los vínculos existentes entre el movimiento obrero y la izquierda a lo largo de la historia, apostando al notable enriquecimiento del enfoque teórico, metodológico e historiográfico que se consigue al colocar el examen relacional y el doble objeto de estudio como marco de referencia.

  • Carlos Miguel Herrera, ¿Adiós al proletariado? El Partido Socialista bajo el peronismo (1945-1955),

    unnamedHacia principios de 1942, el Partido Socialista tenía razones para mirar su futuro con optimismo. Cercano a su medio siglo de existencia, era la fuerza política más importante de la izquierda argentina. Había ganado las últimas elecciones parlamentarias en la Capital de la República. Sus aliados dirigían los sindicatos más numerosos y desde hacía algunos años controlaban la unificada CGT. Sus hombres habían organizado la cooperativa más importante de consumidores y construcción de viviendas, El Hogar Obrero, que se hallaba en constante expansión. Tenía una aceitada y transparente organización interna y contaba con un diario de tiraje importante, La Vanguardia. Ciudadanos, trabajadores, consumidores engrosaban sus filas y eran pilares sólidos de su avance, logrando dejar atrás disensiones y rupturas.
    Diez años después, hasta su imponente sede de la avenida Rivadavia estaba en ruinas, tras haber sufrido un incendio intencional en abril de 1953. Su prensa había perdido toda regularidad tras la clausura de su diario en 1947 y sufría la persecución de sus dirigentes y aliados, con cárceles, torturas, atentados y exilios. También por entonces, había perdido todo contacto con los trabajadores. Las disidencias y expulsiones se multiplicaban y lo minaban. En definitiva, el PS nunca volvería a ocupar el lugar que tenía en la sociedad una década antes.
    ¿Qué había ocurrido en ese lapso? Este libro ofrece una historia del PS bajo el peronismo. Un relato que fue largamente condicionado por las vicisitudes posteriores de un partido en crisis, y construida ante todo por una historia militante que perduró durante mucho tiempo. En ruptura con ese sentido común, una serie de preguntas estructuran sus diferentes capítulos. ¿Definir al peronismo como totalitarismo fue una caracterización sin matices? ¿Hubo otras estrategias partidarias? ¿Los socialistas desaparecieron realmente de los sindicatos? ¿Qué análisis –económico, social, jurídico– proponían los socialistas del nuevo proceso? ¿Existieron otras formas de resistencia más allá del enfrentamiento frontal? ¿Cuáles eran las intenciones de los proyectos alternativos y cuáles sus chances de triunfar en el debate político?

  • Laura Caruso, Embarcados. Los trabajadores marítimos y la vida a bordo: sindicato, empresas y Estado en el puerto de Buenos Aires, 1889-1921

    Libro CarusoExisten muchas imágenes del puerto de Buenos Aires, uno de los espacios emblemáticos de la ciudad. Las mismas se hallan inscriptas en el imaginario social y se repiten largamente. Muestran fundamentalmente un espacio turístico, pintoresco, recomendable para quienes gusten de bodegones y de milongas. Esta concepción general de la zona portuaria se contrapone con otra imagen que ha quedado en el pasado, la de un adusto y bullicioso mundo del trabajo. Esta última puede apreciarse por ejemplo en las pinturas de Benito Quinquela Martín, las que reflejan un espacio portuario bien distinto al que hoy inunda afiches y publicidades. Allí se asoma la ardua y cotidiana labor y la explotación vinculada a las labores portuarias en décadas pasadas.

    La historia que Embarcados presenta es precisamente la de los trabajadores de a bordo del puerto porteño, la de su labor cotidiana, sus organizaciones, luchas e itinerarios políticos. En ella podrá verse que el puerto en los albores del siglo xx fue conocido como un espacio marcado por el trabajo y el conflicto. En esos años, la ciudad latía al ritmo del puerto, y la sociedad crecía sobre la base del trabajo. Ambos, puerto y trabajadores, conformaron a principios de siglo un binomio vívido, social, dinámico. Las entradas y salidas de barcos y las protestas de sus trabajadores ocupaban varias columnas en las páginas principales de los periódicos de mayor circulación. Con expectativa, por muchos y diversos motivos, gobiernos, burguesía y trabajadores, la sociedad toda, estaba pendiente de aquello que acontecía en el puerto al sur de la ciudad.

  • Diego Ceruso, La izquierda en la fábrica. La militancia obrera industrial en el lugar de trabajo, 1916-1943

    Tapa_Ceruso.aiUn persistente sentido común historiográfico, y también político, tendió a homologar los orígenes del peronismo con la formación de una clase trabajadora madura. Según esa visión, sólo a partir de 1945 se habría consolidado en la Argentina un movimiento obrero moderno y sólidamente implantado, tanto arriba como abajo, enhebrando la fortaleza de una amplia estructura gremial centralizada con la gravitante presencia de instancias sindicales de base. Acerca de esta última dimensión, los diagnósticos muchas veces convergieron en torno a la misma idea: la verdadera historia de las comisiones internas y los cuerpos de delegados no se iniciaron sino con el modelo sindical de masas asociado a la experiencia del nacional-populismo estatista. Pero, como se venía señalando en algunos estudios, ¿no había acaso una larga etapa previa donde la acción de los trabajadores en talleres y fábricas ya había despuntado bajo el repertorio de diversos organismos de base, se había expresado en múltiples refriegas moleculares con los capitalistas, se había coordinado sobre los principios de la solidaridad de clase e, incluso, había hecho todo esto, en buena medida, a partir de una intervención consciente de las izquierdas? En esta lúcida y fundamentada investigación, Diego Ceruso brinda elementos contundentes para ratificar una respuesta afirmativa a estos interrogantes. Amparado en un relevamiento notable de fuentes primarias, por su cantidad, su calidad y por el modo en que el autor logró extraer de ellas indicios de una realidad frecuentemente ignorada, el libro reconstruye de manera meticulosa los caminos de la lucha y la organización del proletariado industrial en el lugar de trabajo. La originalidad y la especificidad de la obra es clara: elige para su examen la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, entre 1916 y 1943, seleccionando las ramas claves (metalúrgica, textil, gráfica, calzado, madera, carne, construcción). Sorteando todo objetivismo, demuestra que la militancia obrera se constituyó en las fábricas mediada por las corrientes políticas de izquierda: anarquistas, sindicalistas, socialistas y comunistas. Se trata de una de las contribuciones recientes más eficaces a la historia del movimiento obrero y sus vínculos con la izquierda en la Argentina de la primera mitad del siglo XX.

  • Natalia Casola, El PC argentino y la dictadura militar. Militancia, estrategia política y represión estatal

    Tapa_casola.aiLos sectores que encabezaron la corporación de historiadores durante los años noventa consideraron que los temas vinculados a la clase obrera y las organizaciones de izquierda estaban pasados de moda. Para ellos estos problemas claramente vinculados con la historia reciente del país, solo eran aceptados si los abordaban cientistas políticos y periodistas. De este modo, su perspectiva de análisis era parte de una concepción ideológica mayor: el proletariado había muerto junto con sus luchas y sus organizaciones de clase, y por lo tanto, el interés en su estudio también había fenecido. En consecuencia, estos tópicos y cuestiones fueron dejados de lado; claramente fue una opción político ideológica más que una conclusión intelectual.

    En años recientes, no obstante, estas falacias y argucias pasaron al olvido. Aquellos que antes rechazaron los estudios de la historia reciente y la historia de los trabajadores, empezaron a escribir sobre ella; aunque algunas veces lo hicieron (y lo hacen) con un escaso nivel de investigación, buscando solamente tener un efecto en los grandes medios de comunicación. Sin embargo, lo más importante que se advierte es que, en este redescubrimiento de los estudios sobre la clase obrera y las corrientes de izquierda, ha emergido una nueva camada de jóvenes que indaga en estos temas con un respetable nivel de investigación. Este es el caso del presente libro de Natalia Casola.

    A contrapelo de aquellas miradas que buscaron negar y ocultar el papel de las fuerzas de izquierda dentro del movimiento obrero y de la historia argentina, esta investigación viene a completar un espacio vacío a más de treinta años del golpe militar.

  • Paula Varela, La disputa por la dignidad obrera. Sindicalismo de base fabril en la zona norte del Conurbano bonaerense, 2003-2014

    El presente libro contribuye a alcanzar una comprensión nueva sobre la clase trabajadora argentina a partir de la caída de la convertibilidad y del arribo del kirchnerismo al gobierno. Dos atributos caracterizan el texto. Uno de ellos es el riguroso sostén empírico que no se limitó a los materiales escritos provenientes de archivos sindicales, políticos, empresariales y estatales, sino que se combinó con un fuerte trabajo de campo. El resultado fue la insistente recuperación de la voz de los obreros, militantes y vecinos del barrio, cuyos relatos le confieren autenticidad y riqueza de matices a la exposición y análisis de los hechos. El otro rasgo auspicioso es la apertura y diversidad teórica con la que el libro se nutre. Situándose en la perspectiva del marxismo, no duda en recurrir a un careo con todo concepto o discusión, provenientes de la sociología, la antropología o la historia, siempre que esto permita reflexionar sobre el objeto en cuestión. Esta plasticidad no devino en una obra ecléctica. Por el contrario, es clara la intención de erigir una mirada propia y a la vez coherente, lo que supone toda una definición sobre la producción existente acerca de la relación entre clase, política, territorio y fábrica.

    Por último, La disputa por la dignidad obrera puede leerse también como una contribución a la historia de las izquierdas en la Argentina reciente, analizando la relación entre éstas y los trabajadores no de manera unívoca, es decir, sólo sobre los modos como los cuadros partidarios incidieron en la clase sino también en la manera como ésta afectó el devenir de aquellos, en la dinámica imprevista de la protesta, los desafíos de la organización, los caminos sinuosos de la conciencia o la traducción inesperada de todo ello en el terreno de la política.

  • Lucas Poy, Los orígenes de la clase obrera argentina. Huelgas, sociedades de resistencia y militancia política en Buenos Aires, 1888-1896

    PoyEl lector se encontrará aquí ante un análisis del proceso de conformación del mercado de fuerza de trabajo, de los modos en que éste se alimentó de población local y extranjera y de los mecanismos a través de los cuales se fue extendiendo un nuevo mundo de talleres, fábricas y trabajo a domicilio, dentro del paisaje de una ciudad en auge geográfico, económico y demográfico. En sus páginas, despunta un novedoso balance acerca de las condiciones materiales de existencia de esta nueva masa laboral, tanto en el plano ocupacional y salarial como en el habitacional. Con mayor intención aún, se ofrece una apasionante recreación de las experiencias de las huelgas por empresas y oficios, así como del itinerario de decenas de sociedades de resistencia y sindicatos entre los trabajadores panaderos, ferroviarios, del calzado, constructores de carruajes, gráficos, de la confección, del puerto, de la construcción y de varias otras ramas. Asimismo, se describe la aparición de los más relevantes periódicos proletarios de raigambre gremial y política, la fundación de los primeros intentos federativos del sindicalismo y la constitución de las dos grandes corrientes de las izquierdas obreras de la época, el anarquismo (en ese momento, aún bajo precaria hegemonía de los “anti-organizadores”) y el socialismo. Este último tópico incluye un seguimiento de la intervención de algunas de las figuras más significativas de ambas fuerzas, como Errico Malatesta, Rafael Roca, Juan Creaghe, Eduardo Gilimón, Germán Avé-Lallemant, Carlos Mauli, Esteban Giménez, Adrián Patroni y el todavía joven Juan B. Justo. En menor medida, la obra permite abrir ciertas reflexiones acerca de las formas de participación de los inmigrantes en la vida política local y sobre algunos de los rasgos y dinámica del régimen oligárquico conservador de fines del siglo XIX frente al tratamiento de la denominada “cuestión social”.